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LISIS. Leyendo el diálogo platónico

Publico la primera entrada sobre el diálogo llamado  Lisis  de Platón el 1 de enero de 2022. Nadie piense que sé mucho. Más bien lo hago, al...

domingo, 31 de octubre de 2021

CRITÓN. Día 15 (Platón, 46b - 46b)

Veo que ahora interviene Sócrates. ¿Qué dirá y en qué tono responderá al amigo, con todo lo que ha dicho? ¿Se quedará escuchando su miedo, hablará de lo que le preocupa, sentirá vergüenza de sí mismo también, se pondrá a preguntar y razonar con él? ¿Qué se espera de Sócrates en este momento, sabiendo ya cómo termina todo, lo cual es leer casi a traición y "divinamente", es decir, faltando al respeto porque no somos dioses? ¿Qué tendrá Platón preparado para honrar, como siempre, la memoria de su maestro, macerada en la distancia de los años y el recuerdo de lo que fue, más que de lo que pudo haber sido?

Esto último es importante, creo yo. Precisamente porque Critón está anclado en su discurso en uno posible idílico, que separa a Sócrates no solo del juicio, sino de la vida pública y activa y visible en Atenas con los suyos. 

De momento, se puede decir que Sócrates ha escuchado. Que ya es decir. Y, siendo hábil dirigiendo la atención y escrutando las palabras, ¿qué espera Critón que diga y cómo se imaginará que lo va a tratar? 

Lo primero que dice es: 

"Querido Critón, tu buena voluntad sería muy de estimar, si le acompañara algo de rectitud; si no, cuanto más intensa, tanto más penosa. Así pues, es necesario que reflexionemos si esto debe hacerse o no."

ὦ φίλε Κρίτων, ἡ προθυμία σου πολλοῦ ἀξία εἰ μετά τινος ὀρθότητος εἴη: εἰ δὲ μή, ὅσῳ μείζων τοσούτῳ χαλεπωτέρα. σκοπεῖσθαι οὖν χρὴ ἡμᾶς εἴτε ταῦτα πρακτέον εἴτε μή: 

Aquí encuentran los estudiosos el tema resumen con el que presentan el diálogo. Que unas veces llaman Critón y otras Sobre el deber. Palabra que, en dos sentidos al menos, más los tiempos verbales, ha aparecido unas cuántas veces. Es decir, está ciertamente presente, evidentemente presente. Ahora bien, si Critón y compañía no tienen a bien pensar en un modo de escapar de allí, con todo el mal que supone sin duda, Sócrates no sería quien es en la actualidad. No es solo que añada a toda su vida un final de carácter dramático, sino que culmina efectivamente la revelación de sí ante la humanidad, vinculándose estrechísimamente a una vida dada al deber y, por lo tanto, recibida igualmente de parte de este. Si es que, como siempre añadimos en estos casos, el deber como tal puede hacer algo más que simplemente mandar impersonalmente, es decir, que pueda igualmente revelarse como Sócrates se está revelando a la par a la humanidad, encarnándolo. 

Hay que preguntarse, al hilo del diálogo, si este deber saca la humanidad fuera de sí o la introduce dentro. No sólo de dónde viene o cómo se puede conocer, que es importante. Sino más bien cómo choca con la humanidad y en qué sentido la vida está debida a él, porque es la vida la que responde, en este caso ante la muerte (o no). ¿Qué es esto de si se debe o no hacer algo?

Y Sócrates entonces dice quién es. 

"Porque yo, no solo ahora sino siempre, soy de condición de no prestar atención a ninguna otra cosa que no sea el razonamiento que, al reflexionar, me parece el mejor."

ὡς ἐγὼ οὐ νῦν πρῶτον ἀλλὰ καὶ ἀεὶ τοιοῦτος οἷος τῶν ἐμῶν μηδενὶ ἄλλῳ πείθεσθαι ἢ τῷ λόγῳ ὃς ἄν μοι λογιζομένῳ βέλτιστος φαίνηται. 

No he olvidado lo que le ha dicho a Critón antes, que le falta rectitud. Y ahora se ve cuál es tal rectitud. Ser ahora y siempre de un modo, del modo en que se vive prestando atención al razonamiento que parece el mejor. Así es como Sócrates se presenta y muestra, como se da a conocer últimamente, como resume su vida. Aquel que, pase lo que pase, mediante reflexión -y no otra cosa- busca el razonamiento mejor. ¡Y lo vive! 

Una vida sin deber a lo mejor es posible. No lo tengo claro. No sé. Me temo que no. Que esto es más responder que crear. 





sábado, 30 de octubre de 2021

CRITÓN. Día 14 (Platón, 45e - 46b)

Efectivamente, lo he leído varias veces y siempre me deja la misma sensación. Critón está, más que provocando a Sócrates, haciendo un juicio durísimo sobre su vida, que no está ni siquiera a la altura de los que le han condenado a muerte, dejándolo al precipicio y borde de la nada, reduciendo su vida al absurdo. Me parece terrible tener amigos así, sinceramente. Que se permitan decir brutal y bárbaramente lo que piensan, como si fuera verdad. Y revelen, al mismo tiempo, que están muy preocupados por sí mismos.

Que alguien se avergüence de haberte conocido es una especie de negación en vida. Lo que aquí añade, por si fuera poco "critonismo", es que también lo hará después de su muerte. Así que, avisado queda Sócrates, no se te ocurra alcanzar la paz ni muerto. ¡No te dejarán! ¡Se avergonzarán de ti! Ya en vida duele, pero también después de muerto... ¡Menudo amigo está hecho aquí el que desea poner sus bienes a disposición de la causa de la huída!

Avisado queda, insisto, Sócrates: 

"Así pues, procura, Sócrates, que esto, además del daño, no sea vergonzoso para ti y para nosotros. Pero toma una decisión, por más que esta no sea la hora de decidir, sino la de tenerlo decidido. No hay más que una decisión; en efecto; la próxima noche tiene que estar todo realizado. Si esperamos más, ya no es posible ni realizable. En todo caso, déjate persuadir y no obres de otro modo."

Así termina su intervención Critón, que no rebaja la tensión ni para suplicar fervientemente. Todo se resume en vergüenza al verle así, que le obligará a negarle después, por incomprensión, y cobardía. 

Cabe recordar a Critón que, efectivamente, solo hay una decisión y que hay que tomarla siempre "ahora", por mucho que este "ahora" sea más exigente que otros "ahora" vividos según el viento soplara hacia un sitio u otro. Conviene recordárselo a Critón. Y que jamás la "vergüenza", como la opinión de los muchos, es criterio que deba ser tomado en consideración directamente. ¿Quién se lo puede decir a Critón, que ahora ya no escucha a nadie?

La decisión está directamente relacionada con las posibilidades. ¿Están dadas las posibilidades o está dada la situación? Lo digo en serio, lo pregunto en serio. Qué se da, la situación o las posibilidades. Y qué se considera, la situación o las posibilidades. Porque me temo que las posibilidades no son tan importantes como parecen y sí lo es la respuesta que se da a la situación, a la realidad, que a su vez es la que abre y revela posibilidades. 

Por otro lado, qué camino tan bien trazado marca Critón para salir de allí, aunque no diga a dónde lleva, ni qué supone. No se trata de Tesalia, claro. Sino de la respuesta que da Sócrates a la situación y que a él más que a nadie, aunque con él a toda la humanidad, concierte e interroga directamente. La vida está haciendo examen a quien no ha temido quedarse al pie de quien decía ser sabio en su tiempo y en la ciudad. ¡Toca responder! ¡Y al menos hasta ahora estaba tranquilo!




viernes, 29 de octubre de 2021

CRITÓN. Día 13. (Platón, 45d - 45e)

Recupero la imagen con la que empieza el diálogo, el contexto y situación. La cárcel en la que Sócrates espera encerrado. Entra Critón, haciendo ruido o sin hacerlo, pero no se despierta Sócrates, que duerme plácidamente. Critón se asombra al encontrarlo así. Recupero esta imagen porque la paciencia que Critón demostró se está desvaneciendo. Y busca, con cualquier argumento o palabra, que Sócrates cambie. En el mejor de los casos, lo que se cuenta en el inicio del diálogo es la bondad de Critón que sale a resolver un problema con las herramientas comunes que tiene, es decir, no exactamente a darle una solución, sino a esquivarlo. No se busca afrontar una cuestión, sino evitarla. No se profundiza en lo que pasa, sino que se desea que pase de largo lo que está pasando. Algo así. 

El siguiente argumento que utiliza, para forzar a Sócrates, es la responsabilidad con los hijos. Las expresiones que usa son fuertes. En resumen, que será él quien los deje huérfanos. Sin ninguna referencia ya a la opinión de los muchos o a la asamblea que lo ha condenado. Es él quien "traicionará a sus hijos". Y Critón, sin saber qué decir ya, le acusa de "escoger la opción más cómoda" no haciendo nada, no aprovechando todas las posibilidades que tiene a su disposición. 

El tema aquí considerado es, realmente, el de las posibilidades y el enfrentamiento entre ellas. Entre todas las posibles hay que realizar exclusivamente una y única, prescindiendo del resto. Pero, al tiempo que se elige algo, lo que sea, otras posibilidades se agotan y surgen nuevas probablemente. Lo que le ocurre a Critón es que piensa que se debe hacer "todo lo posible", que se debe vivir en el reino de las posibilidades. No solo en las propias, sino en las ajenas, en las de otros, en la responsabilidad con las posibilidades ajenas. 

Critón acusa, sentencia. No solo cuestiona. En absoluto se queda aquí a su lado interrogando y esperando. Agotó su paciencia. Quiere decidir por Sócrates, aunque sabe que no puede. Y si lo entendemos en función de las palabras que usa, en definitiva Critón quiere ser una especie de padre de Sócrates, en el sentido de ser él quien ilustre y decida por él. Como si Sócrates padre fuera en realidad un pequeño al que hay que guiar, dada su ingenuidad, su ignorancia del bien y de la verdad. Y Critón sigue forzando y forzando, añadiendo mal y juicio a la situación en la que está. 

"Me parece que tú eliges lo más cómodo. Se debe elegir lo que elegiría un hombre bueno y decidido, sobre todo cuando se ha dicho durante toda la vida que se ocupa uno de la virtud. Así que yo siento vergüenza, por ti y por nosotros tus amigos, de que todo este asunto se haya producido por cierta cobardía nuestra."

σὺ δέ μοι δοκεῖς τὰ ῥᾳθυμότατα αἱρεῖσθαι. χρὴ δέ, ἅπερ ἂν ἀνὴρ ἀγαθὸς καὶ ἀνδρεῖος ἕλοιτο, ταῦτα αἱρεῖσθαι, φάσκοντά γε δὴ ἀρετῆς διὰ παντὸς τοῦ βίου ἐπιμελεῖσθαι: ὡς ἔγωγε καὶ ὑπὲρ σοῦ καὶ ὑπὲρ ἡμῶν τῶν σῶν ἐπιτηδείων αἰσχύνομαι μὴ δόξῃ ἅπαν τὸ πρᾶγμα τὸ περὶ σὲ ἀνανδρίᾳ τινὶ τῇ ἡμετέρᾳ πεπρᾶχθαι, 

Casi viene a decir Critón que la asamblea le ha condenado "como un juego", sabiendo que escapará y habiendo pactado de antemano que dejarán que huya, mientras Sócrates se lo está tomando más en serio de lo que conviene.

El discurso está tan bien elaborado que cualquiera puede releer las vueltas que tiene, las imprecisiones y las ambigüedades, con enorme densidad. Y cómo Critón usa palabras fuertes, de esas que detienen habitualmente a Sócrates y que ha buscado definir en el ágora o en las casas a unos y otros. 

Si el tribunal condena a muerte a Sócrates por una trayectoria, sin negarla, lo que hace Critón es ir, por pasión y por amor, un paso más allá y le da la vuelta, para contemplarlo al revés. El tribunal quiere parar a Sócrates. Critón, al contrario, expone que la muerte es la negación de su vida entera, la autonegación y autodestrucción de su búsqueda de la virtud. Y a esto lo llama, como bien ha escuchado decir al propio Sócrates en innumerables ocasiones: cobardía, falta de valentía, falta de virtud. Ya sabemos que en la palabra latina que traduce el griego socrático hay una confusión clara y han quedado mezclados conceptos que, de suyo, nada tienen que ver. Y que nuestro lenguaje también sufre. Se necesita valentía para la "areté", pero no solo valentía. Sobre todo, prudencia, que es distancia. Queda dicho. 

Por otro lado, "siente vergüenza" mientras Sócrates ha confesado "estar preocupado". Y no son lo mismo. 




jueves, 28 de octubre de 2021

CRITÓN. Día 12. (Platón, 45c - 45d)

Según dice Critón, en el juicio a Sócrates éste dijo que sería capaz de vivir fuera de Atenas. Algo que tendríamos que revisar de nuevo, para encontrarle algún tipo de sentido. Porque, al menos en lo que yo he recibido de Sócrates y la imagen que de él tengo, lo de cómo y dónde vivir le daría un tanto igual. Lo de vivir en Atenas puede ser algo bien distinto a la raigambre. Aunque está claro que no todo lugar del mundo permite a Sócrates ser Sócrates. ¡Espera! ¡Ni siquiera Atenas!

Critón eleva el tema del diálogo con un nuevo argumento. Se conoce que ni el primero de las riquezas, ni el segundo sobre lo que dijo en el juicio han sido efectivos. Sócrates calla. Así que tiene que aumentar la carga. 

"Además, Sócrates, tampoco me parece justo que intentes traicionarte a ti mismo, cuando te es posible salvarte. Te esfuerzas porque te suceda aquello por lo que trabajarían con afán y, de hecho, han trabajado tus enemigos deseando destruirte." 

ἔτι δέ Σώκρατεςοὐδὲ δίκαιόν μοι δοκεῖς ἐπιχειρεῖν πρᾶγμασαυτὸν προδοῦναιἐξὸν σωθῆναικαὶ τοιαῦτα σπεύδεις περὶ σαυτὸν γενέσθαι ἅπερ ἂν καὶ οἱ ἐχθροί σου σπεύσαιέν τε καὶ ἔσπευσαν σὲ διαφθεῖραι βουλόμενοι.

El pobre Critón no se entera de nada. O sí. Porque de forma muy clara involucra a Sócrates en el lado de sus propios acusadores, ya que parece que está haciendo precisamente lo que ellos quieren y no está resistiendo con todas sus fuerzas y posibilidades a la opinión de la mayoría. Luego, si esto es así, Sócrates es uno más de ellos, uno más de esos tantos y tantos a los que habría intentado refutar toda su vida. Y ahora, fruto del cansancio y del agotamiento, fruto de su falta de éxito ante el tribunal, está dispuesto sin más a complacerles a ellos y seguir su sentencia tomándola como directriz de su propia vida. Se asienta Sócrates allí donde ha querido hacer ver siempre que no había nada interesante en lo que apoyar la existencia. 

La crítica es aguda y directa. Si esto es lo que hay, Sócrates sería un traidor a Sócrates, una autotraición, una autonegación. No es la negación de Sócrates lo doloroso, sino la colaboración de Sócrates contra Sócrates. Porque ahora Critón lo que dice es lo contrario de lo que decía antes. O sea, que para llegar hasta aquí, Critón sí que ha tenido que negarse, aunque no lo diga. Ahora Critón asume que la muchedumbre no podría hacer nada contra Sócrates si Sócrates no colabora con ellos rindiéndose, permaneciendo como si nada, abandonándose en la cárcel sin esperanza, sin más posibilidad que la de cumplir con su voluntad. Y parece, a decir verdad, que es ciertamente lo que está pasando en ese momento. 

La salvación es posible. Es Sócrates quien no quiere alcanzarla. Aunque sus amigos se lo han puesto fácil y sencillo. Él no ha tenido que hacer nada. Él no se ha preocupado por ello. Se lo dan hecho y solo tiene que asentir y todo terminará bien. Según Critón, es inmediato y todo está resuelto. Vencerán a los muchos como tantas otras veces han hecho dialogando en el ágora. Demostrarán que son más sabios, es decir, más poderosos y más fuertes, y que actúan sin miedo alguno. 

De la descripción de Critón subrayaría un punto más. Ha habido un "trabajo", un "objetivo". Se ha buscado con esfuerzo un producto final. ¿A qué se refiere exactamente? ¿El juicio contra Sócrates estaba pensado directamente para su muerte, por parte de sus enemigos? ¿A qué y a quiénes se refiere?

Sigue Critón. ¡También traicionas a tus hijos!

No se cansa de acusar a Sócrates. Esto parece un nuevo juicio, sin duda. El tema ahora no es lo que Sócrates hace o ha hecho, sino lo que ha dejado de hacer y las consecuencias de sus omisiones para los que vivan cuando él ya no esté. 



miércoles, 27 de octubre de 2021

CRITÓN. Día 11. (Platón, 45a - 45c)

Sócrates preocupado. El "pros" griego se transforma en "pre" latino y castellano. Antes de tiempo, antes de que ocurra. Lo demás tiene relación con hacer el camino o con el camino que es hecho, o con el camino que nos hace al caminar. O algo así, algo por el estilo. Y nos posee más que lo poseemos, porque sobreviene sin que podamos hacer nada para evitarlo. Entonces aparecemos en escena "προμηθέομαι", preocupados, siendo alterados, siendo movidos. Nada ha pasado y, sin embargo, ya se sufre un efecto. Luego se nos roba el presente, se captura nuestro tiempo y somos conducidos sin remedio por algo que todavía no se ha mostrado. 

Pocas veces se dice algo así de Sócrates. Muy pocas aparece tanta afectividad, tanto afectación. Es llamativo que sea ahora justo, más por la amistad que por su propia muerte o la opinión de los muchos. Y Critón, que probablemente no se ha visto en otra similar, aprovecha para lanzar su gran discurso.

Sin entender lo que está pasando, Critón comienza por lo más bajo que se puede esperar, creyendo que Sócrates habla de preocupación por las riquezas. Quizá, probable y precisamente por la preocupación de la que hemos hablado, no reacciona siquiera. Así que Critón continúa sin remedio. 

"Pues bien, no temas por ésta. Ciertamente, tampoco es mucho el dinero que quieren recibir algunos para salvarte y sacarte de aquí." 

"No sé si reír, o llorar", pensaría Sócrates. Pero Critón sigue. Que no es para tanto, porque es "barato". ¿El qué? La vida de los guardias. Se puede comprar con poco todo lo necesario para que huya con su familia. No es para tanto. Al menos, según parece, para él, que tiene una posición más que privilegiada y con contante suficiente. Pero, por si fuera poco, ni siquiera tendría Critón que gastar su propio dinero, si ese es el problema de Sócrates. ¡Justo ese, estará pensando el filósofo! ¡Justo ese es mi problema! Si Sócrates no quiere el dinero de Critón, hay más gente dispuesta a colaborar. ¡Extranjeros! ¡Metecos! ¡Como Aristóteles! O sea, no Aristóteles, que todavía no había llegado a Atenas en el momento de su encarcelamiento y muerte.

Han venido de lejos al enterarse, como Simias de Tebas. Un habitual del círculo más cercano. Aparece también en los cuadros, como es de esperar. E interviene en otros diálogos, aunque aquí solo es nombrado, quizá para dar veracidad al conjunto. Una pieza más, dispuesta a comprometer sus bienes. 

Más allá de lo ridículo que pueda parecer, sabiendo el desenlace final y todo el recorrido que ha tenido en la historia del pensamiento este acontecimiento, estar dispuestos a pagar con su propia riqueza tiene un trasfondo muy interesante. Por una parte, revela el vínculo y el no aislamiento con el que la antigüedad envolvía la amistad, que no era simplemente de palabra, ni para los buenos momentos. Por otro, la conexión que se hace con la "salvación" comporta algo más, sobre todo considerada desde la actualidad y la omnipresencia del mercado. Quizá ya ni nos extrañe que se pueda "comprar la salvación", si la consideramos como algo "accesible y asequible", como algo que se puede "obtener". Si llegamos a ella de un modo u otro, entonces, para muchos de mis contemporáneos, se podrá pagar. ¡Es claro! 

Critón continúa con un nuevo giro inesperado. Mientras Sócrates sigue callado. 

"De manera que, como digo, por temor a esto no vaciles en salvarte; y que tampoco sea para ti dificultad lo que dijiste en el tribunal, que si salías de Atenas, no sabrías cómo valerte. En muchas partes, adonde quiera que tú llegues, te acogerán con cariño."

Como quien escribe es Platón, según la tradición, en este punto conviene dudar. Más aún sabiendo lo que viene después. O sea, que aquí se pinta como idílico el salir de Atenas y triunfar allí donde se vaya, pero sabemos que no es así, ni de lejos. Es más, el Platón que cumple con esta huida prometida aquí a Sócrates, vuelve a Atenas, aunque en otro tiempo, para continuar en el mejor suelo posible la tarea de la filosofía. En otras sociedades de la época es directamente imposible. Lo que es de por sí muy interesante. Porque sería lo mismo que decir que, en no pocos lugares y tiempos de la historia de la humanidad, ser singular y obrar en conciencia y libremente ha sido imposibilitado, perseguido y aplastado. De nuevo, la opinión de la mayoría y su facticidad. Creo, según esto, que aquí hay un homenaje sincero del discípulo a la sabiduría del maestro, que no se deja engatusar por promesas sin fundamento y muestra así que ha estado allí donde sus amigos dialogantes ni siquiera han imaginado ir. ¡Al tiempo!

Sócrates sigue callado. Retumba su ausencia estando tan directa y personalmente interpelado. Sócrates es el tema y la respuesta. Mientras Critón sigue. 

"Si te vas a Tesalia" nadie te molestará. 

Por cierto, en la Tesalia de hoy se levantan unos monasterios muy curiosos en ciertos peñascos elevados. 




 

martes, 26 de octubre de 2021

CRITÓN. Día 10. (Platón, 44d - 45a)

¿Lo de tener en cuenta la opinión de la mayoría es inevitable? Así de simple. ¿En qué momento? Mucho me temo que la acción de la mayoría es inevitable, como también lo es la acción del prójimo sobre mí, del otro. Su mera presencia, el mundo compartido, la vida común. Es inevitable, salvo algo extrañísimo, como sería irse a otro lugar del mundo y ponerse a vivir solo. Aunque, incluso en ese caso, nos llevaríamos con nosotros presencias e interrogantes, o descubriríamos que una ansiada independencia, soledad y paz es imposible, y que se vuelve del revés reclamando, hasta el ese rincón lejano, lo mejor. 

La clave está en la distinción entre "lo necesario" y "lo evitable". Es decir, "lo necesario" entendido como "lo obligado" y no meramente como "lo impuesto", como "lo obligado con salida", "lo exigente", "lo tensionante" y no simplemente como algo tan dado de suyo que no requiere de nuestra parte pensamiento alguno, acción alguna, respuesta alguna, o sea, como determinación absoluta e incondicional. 

A todas luces, la opinión de la mayoría es evitable. Por supuesto, en la consideración inicial, para no tomarla como punto de partida jamás. Pero igualmente a la hora de la acción. Porque se puede obrar de un modo tan personal que nada tenga que ver con la supuesta intención de la mayoría, y de esta manera sortear radicalmente la pretensión que esta tiene para la persona sobre la que vuelca su furia y odio. Es indiscutible que esto es así. Si la mayoría dice "conviértete en cosa en nuestras manos para hacer contigo lo que queramos", siempre es posible vivir su imposición de tal modo que no se cumpla lo que quiere y su voluntad sea aceptada con libertad, sin dejarnos convertir en "cosa en sus manos", por muy fuerte que sea su ímpetu y su golpe. Aunque es verdad y es terriblemente doloroso que resistir de este modo es aceptar la vida como trabajo y dolor, que la vida se muestra así, sin "salir" libremente de la persona, sin poder actuar sin su voluntad y decisión. No actúa en la persona en ese modo impersonal, sino como diálogo. Y se juega, en efecto, la vida, quien escucha así. 

Ojalá Critón, los muchos pudieran... Pero no pueden... 

No basta con que Sócrates, en momento crucial sea responsable de sí mismo, sino que Critón, argumenta ahora bajo el signo de la culpa y "echa más mierda" encima de Sócrates. Sabiendo Sócrates, por otro lado, que es ciertamente como dice Critón y que así ocurrirá. Pero hay una obligación primera. Es curioso es trasvase, por otro lado, que efectúa Critón y su cambio de registro al introducir las cosas y las riquezas en medio de la relación con Sócrates y el miedo al qué dirá la mayoría. Algo que, mucho me temo, tiene a Sócrates despreocupado aunque consciente de lo que se viene encima. ¿Interpretaciones y luchas de relatos? ¿Se puede hacer algo para no convertir esto en un intercambio de "opiniones"? ¿Se puede hacer algo para mostrar algo recto e indudable en relación al bien, común y compartido por todos, incluso aquellos que más duden? ¿Es inevitable la opinión, que aparezca la opinión y no haya "certezas"?

Y Sócrates responde: 

Me preocupa eso, Critón, y otras muchas cosas. 

καὶ ταῦτα προμηθοῦμαι Κρίτωνκαὶ ἄλλα πολλά.

Hay que anotar esta cita: Critón, 55a. Pocas veces se expresará Sócrates así, o pocas veces el autor de estos diálogos, si es que es Platón el autor de todos, dejará que Sócrates intervenga con estas formas tan cercanas a la realidad inmediata. Preocupación: προ-μηθ-έομαι. Anotad esta palabra por ahí. Que es muy importante. ¿Cómo vivirá este tal Sócrates esto de "verse preocupado", de "vivirse preocupado", de "seguir preocupado"? ¿Algo tendrá que ver con algún tipo de camino?



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lunes, 25 de octubre de 2021

CRITÓN. Día 09 (Platón, 44d)

Critón, con un extraordinario sano realismo, le responde a Sócrates que abra los ojos y mire dónde está. Porque, por si no se ha enterado, es precisamente la opinión de la mayoría, de los muchos, la que le ha traído aquí. O sea, no la opinión propiamente, sino que han sido los muchos, unidos y concordes, los que han decidido enviarle a prisión y luego matarle "civilizadamente". Lo cual es bastante prueba, más que razonable, de la fuerza de tal opinión. Poca broma, Sócrates, que parece que no te enteras. 

Saliendo un poco del diálogo, para contrarrestar algunas cosas que he dicho, conviene repasar que la fuerza de estas mayorías no es un tema que podamos tratar como si nada, como mero idealismo, como fantasía. Es un espejismo que pugna y quiere dirigir la historia y al resto de la humanidad, absorbiéndola, haciéndola suya desde su parte, como un sistema que se va expandiendo y aplastando a su paso todo lo demás. 

La postura socrática no es negar, propiamente, esta "opinión de la mayoría", sino situar a la persona singularmente fuera de ella. Es decir, ejercer la liberación. Sin la cual no hay humanidad propiamente de carne y hueso y queda todo sometido, precisamente, a la idea general a la que se van incorporando generación tras generación miles de personas. Por eso la filosofía se puede contemplar terapéuticamente en su ejercicio de diálogo con quienes, sin confesarlo del todo, creen no estar subsumidos por ella. Un diálogo difícil, efectivamente. Un diálogo muchas veces imposibilitado por el mal, también. Un diálogo doloroso en el que se expone la vida, de acuerdo. Éste es precisamente el problema. 

Lo que se percibe, por lo tanto, es que si no hay ninguna fuerza que lo contrarreste la persona va camino de la mayoría. Sea del modo que sea, pero no se singulariza. Muchas veces, como pasa con tantos jóvenes, esa libertad que parece respirarse al hacer lo mismo que todos, pero sin la vigilancia inmediata de los adultos, no es tal libertad. Y lo sabemos. Son solo otras garras distintas. Tanto la liberación como la libertad son temas bien diferentes. 

Critón quiere saber si Sócrates, en este sentido, está jugando o está loco. ¿No te das cuenta de que estás aquí por ellos? ¿No te das cuenta de que sí actúan, que no son palabras? ¿No te das cuenta de que llegan hasta el final, hasta la muerte del otro? ¿No te das cuenta de que es jubiloso para ellos, que refuerza su fuerza y dominación, que impedirá que nadie salga del círculo y avisará de esta manera a quienes están al otro lado? ¿No te das cuenta de lo que va a pasar?

Y el maestro, como le corresponde, se ríe de todo. Ya no tiene nada más que perder. O quizá sí, o quizá ahora está en juego la vida entera condensada seriamente. En cualquier caso, con una ironía -macabra- que conocemos bien en la distancia, pero que no sé cómo se recibiría en directo riguroso, niega la mayor. 

εἰ γὰρ ὤφελον Κρίτωνοἷοί τ᾽ εἶναι οἱ πολλοὶ τὰ μέγιστα κακὰ ἐργάζεσθαιἵνα οἷοί τ᾽ ἦσαν καὶ ἀγαθὰ τὰ μέγιστακαὶ καλῶς ἂν εἶχεννῦν δὲ οὐδέτερα οἷοί τεοὔτε γὰρ φρόνιμον οὔτε ἄφρονα δυνατοὶ ποιῆσαιποιοῦσι δὲ τοῦτο ὅτι ἂν τύχωσι.

¡Ojalá, Critón, que los más fueran capaces de hacer los males mayores para que fueran también capaces de hacer los mayores bienes! Eso sería bueno. La realidad es que no son capaces ni de lo uno ni de lo otro; pues, no siendo tampoco capaces de hacer a alguien sensato ni insensato, hacen lo que la casualidad les ofrece. 

Tres cosas. Primera, insisto, la ironía radical, la provocación más absoluta. Se oyen tanto las risas como la cara de asombro. Segundo, si tuvieran capacidad, en verdad, sería suya. Por tanto, actuarían. Pero no lo hacen, porque no hay en ellos voluntad propia, solo respuesta a las circunstancias, es decir, a la casualidad. No hay rumbo, no tienen dirección. Lo cual es, realmente, una forma de exculpación impresionante, casi un perdón. Se comprende lo que hacen porque "no saben lo que hacen". Por último, la capacidad la da y se muestra en relación a la sensatez o la insensatez, que serían lo bueno y lo malo para la persona. Ya sé lo que va a ocurrir después. 

En discusión con Sócrates, comprendiendo lo que dice, lo cierto es que la prudencia, si bien no se puede enseñar, se puede poner delante de mil formas, para que se haga propia de alguna manera. Se puede colocar delante de la persona, en cualquier circunstancia, una opción abrupta que rompa todo lo que tiene de costumbre y rutina y la coloque en dirección al bien. En forma, por tanto, de testimonio. Es decir, de propia implicación en el bien. Que es, curiosamente, lo que va a ocurrir aquí. Sea lo que sea que quieran hacer los muchos van a encontrar lo que no pueden esperar, una respuesta absoluta, desde la más absoluta indiferencia a su movimiento irracional e incierto. 

Algo que no es tampoco cierto es que alguien que sea capaz de lo mejor sea también capaz de lo peor. Empiezo a entender que esto no puede ser así. Que alguien volcado repetidamente sobre un lado, no puede estar igualmente pendiente del otro. O sea, siempre hay posibilidad real, pero esa posibilidad no es equiparable a las demás. Por radical que sea la posibilidad siempre abierta, es decir, la verdadera capacidad, no siempre se da. Y algunas posibilidades, para tenerlas, hay que haber trabajado antes mucho en alguna dirección. Es decir, que aquí no se puede llegar al "bien" y al "mal" directamente, como queriéndolos por sí mismos aquí y ahora, sino en un largo camino. Creo. 

Critón, que parece más preocupado de lo suyo que de dialogar con Sócrates, vuelve a insistirle. 




domingo, 24 de octubre de 2021

CRITÓN. Día 08. (Platón, 44c)

La opinión de la mayoría no existe. No han dicho nada sobre lo que ha ocurrido. Quizá ni siquiera lo hagan. Vete tú a saber qué están pensando ahora o qué están haciendo cada uno en su casa. Sin embargo, Critón ya les tiene miedo. Como si fuera un peligro del que defenderse antes de que ocurra. ¡Cuidado, cuidado con lo que piensan los demás! Y una y otra vez, volcados, como uno más, sobre esa mayoría, aprendiendo y conociendo su lenguaje y formas, no ofreciendo más escapatoria que un divino sacrificio a las masas: el de uno mismo. 

Esa es la opción, salvo que te encuentres con Sócrates y alguno que otro más por ahí. La pregunta que trabajé ayer puede ser la raíz del cinismo al que luego dará lugar alguno de estos amigos íntimos y personales. Aunque es un camino difícil de moderar y controlar. El caso es que Sócrates, sentado todavía, porque no se ha dicho nada más, permanece preguntando y ahora está dispuesto a escuchar lo que Critón va a decir. 

ἀλλ᾽ ὁρᾷς δὴ ὅτι ἀνάγκη Σώκρατεςκαὶ τῆς τῶν πολλῶν δόξης μέλειναὐτὰ δὲ δῆλα τὰ παρόντα νυνὶ ὅτι οἷοί τ᾽ εἰσὶν οἱ πολλοὶ οὐ τὰ σμικρότατα τῶν κακῶν ἐξεργάζεσθαι ἀλλὰ τὰ μέγιστα σχεδόνἐάν τις ἐν αὐτοῖς διαβεβλημένος .

En resumen, Critón dice: "Pero, ¿no ves -todavía- la fuerza de la opinión de los muchos? Son capaces de producir los mayores males a quienes se manifiestan contra ellos. ¡Sócrates, despierta y date cuenta de lo que está pasando!" Tal cual. Es nuestro destino inevitable, una obligación que no podemos olvidar, una exigencia de la existencia mortal misma vivir teniendo en cuenta la opinión de la mayoría. ¿De qué otro modo se puede vivir, si son capaces de matar al que discrepa? 

Ya he dicho alguna vez que un autor moderno, reciente aunque ya muerto, escribió unas páginas muy interesantes sobre el sacrificio, que me ayudaron mucho a ver la necesidad de unidad y sangre entre la muchedumbre y los pueblos. Unidad y sangre vividas una en dirección a la otra y viceversa. Algo parecido al temor que expone aquí Critón, quien, en el fondo, lo que propone es: "Seamos uno más." No solo: "No les cabreemos, no vayamos contra ellos, no nos metamos en la caverna donde moran." Lo que Critón defiende es, y no creo que haya alternativa, que Sócrates deje de ser Sócrates y haga de su vida homenaje útil y sincero a Atenas, como uno más de sus hijos, aunque sin nombre, sin vida propia, despojado de individualidad y singularidad y unicidad y libertad y... ¡Sacrifícate! 

Le da la vuelta al sacrificio. Claro. Este sacrificio, en el fondo, no satisface tanto como la sangre. Los muchos no se aplacan consumiendo sin más lo colindante, sino que deben hacer la guerra al diferente, al otro. Es ahí donde enseñarán lo que saben: el miedo, tanto hacia afuera en forma de odio, como hacia dentro en forma de sumisión. 

Vuelvo otra vez a subrayar la presencia, en la respuesta de Critón, de la "ananké", tan poderosa. Del "deber conforme a la naturaleza", del "destino al modo como se organiza con hilos finos que se entremezclan o cortan". ¡Cuidado! ¡Cuidado! Junto a la "anagké" que inicia su intervención, los "kakói" en plural, como una distorsión. Si los muchos, que se unen en masa actúan, provocan acciones plurales que tienen en común el atributo "kakós". 

Dos palabras opuestas que no pueden pasar desapercibidas: amor-amistad, de hecho y evidente entre Sócrates y Critón, y odio-muerte de los muchos hacia uno de ellos, de momento. Juntarse con Sócrates en este momento es peligroso. Quien lo escribe, que se supone que es Platón, porque es algo que ha sido cuestionado, ya sabemos que huyó de Atenas. Si bien, volvió. Critón, por su parte, solo pudo estar cerca y nada más. El odio no se cita como tal. Se dice, sencillamente, quien "actúa diabólicamente" contra ellos, quien se enfrenta a ellos, quien quiere dividirlos, separarlos. Esto es "estar en contra de", que se traduce en mi libro como odio.

Todo el temor de Critón se vierte sobre el sufriente Sócrates. Que no dejo de darle vueltas. Qué visita de consuelo y amistad tan rara, si no fuera porque está convencido de que puede ahorrarle a Sócrates este trance y escapar de la condena, huyendo de allí con sus bienes y riquezas a su disposición. Critón es, cuanto menos, generoso y decidido. Lo que no se imaginaba era que Sócrates siguiera preguntando por qué y por qué, y se tomara tiempo para esclarecer si tenía que hacer algo así o no. ¡Con lo fácil que hubiera sido! ¡Está todo organizado, cerrado! ¡Días, fechas, horas! 





sábado, 23 de octubre de 2021

CRITÓN. Día 07. (Platón, 44c)

Me encuentro habitualmente con una situación parecida a la siguiente. Razón por la cual estoy interesado en una parte importante de la filosofía de Schelling y me he puesto con ella, al ritmo que puedo y da la vida. Cuando una persona comienza a dolerse, a notar el dolor de la responsabilidad de forma directa, casi sin mediaciones, respecto de lo que hay en el mundo, en el que efectivamente puede pasar de todo y en el que el conocimiento sirve para ampliar muchas veces las posibilidades del dolor y del sufrimiento y del sinsentido y de eso que llamamos mal, entonces siempre aparece alguien que le recuerda que, pase lo que pase por ahí, tiene la oportunidad de replegarse sobre sí mismo y dejar de mirar. Es decir, duplicar o multiplicar el egoísmo y la indiferencia. Por cierto, que sin darse cuenta de lo que está ocurriendo, sin sensibilidad, sin entendimiento y sin razón, no hay indiferencia. No nos engañemos. La indiferencia se da cuando, conociendo, se mira para otro lado. Que suele ser, en verdad, no "otro lado" de la realidad, sino retorcimiento en el egoísmo. De forma suave, quien conoce el dolor del mundo debe "cuidarse", "protegerse", insensibilizarse algo o más de la cuenta, quizá más que otros. Porque la propuesta suele ser esta y no otra: no sufras tanto, no lo tomes tan en serio, no te impliques de esa manera, etc. etc. etc. Y digo tres veces etc. para abundar en el mal, porque se me ocurren muchas más expresiones que se dirigen en la misma dirección. Por ejemplo, "no hagas nada" o "no se puede hacer nada" o "abandona y sal corriendo". 

Sócrates aquí está en otras. No sabemos si Critón se hace cargo de la situación de Sócrates, pero sí se da al revés. El que va a morir tiene ahora, y no antes, que hacerse cargo de lo que está diciendo Critón o mirar para otro lado y permanecer en su agradable tranquilidad, tal y como estaba antes de que despertara. E insiste en ello. Lo repito de otra forma. Sócrates le cuenta a Critón por qué vive lo que vive, pero este amigo lo que hace es, "al que ya ve como moribundo", volcarle además su propia muerte y chantaje. Y Sócrates, sin mirar hacia otro lado, le escucha, le entiende, le pregunta. 

Pero, ¿por qué damos tanta importancia, mi buen Critón, a la opinión de la mayoría? Pues los más capaces, de los que sí vale la pena preocuparse, considerarán que esto ha sucedido como en realidad suceda. 

ἀλλὰ τί ἡμῖν μακάριε Κρίτωνοὕτω τῆς τῶν πολλῶν δόξης μέλειοἱ γὰρ ἐπιεικέστατοιὧν μᾶλλον ἄξιον φροντίζεινἡγήσονται αὐτὰ οὕτω πεπρᾶχθαι ὥσπερ ἂν πραχθῇ.

Efectivamente, aunque hablamos mucho de los muchos, qué poco nos detenemos en "los más capaces", el más capaz (ἐπιεικής) que es también comunidad. Dicho en plural, en forma de grupo, sin tratar de uno y único en particular. ¿Por qué se ocultan "los más capaces" a nuestra mirada? ¿Se ocultan o son ocultados? ¿No se percibe su presencia porque no impactan? Imagino esto, como en tantas otras veces lo pensando, en lo diario y cotidiano que es para un profesor estar en el aula con un grupo de alumnos. ¿En quién se fijan habitualmente los profesores que hablan de sus clases? ¿Por qué? 

Sócrates ha entendido perfectamente lo que está diciendo Critón. Insisto, no mira para otro lado. Quiere que su amigo Critón se pregunte algo, algo fundamental. No cualquier cosa. Un tema crucial, esencial. Dos opciones, trazo duro y grueso, diferentes y bien claras: la opinión de la mayoría y la de los más capaces. Ambos están y están ahí delante, disponibles a la contemplación, a la consideración, a la escucha. Sócrates ha buscado, durante toda su vida y de aquí su final, dicho sea de paso, a los mejores, a los que se dicen más sabios, a los más reconocidos. Ha ido a buscarlos, a entablado conversación con ellos, ha dialogado, los ha examinado. Tiene un largo recorrido en esta dirección que no ha culminado, siquiera, ante el tribunal de Atenas que lo ha condenado a muerte en segunda votación. Y permanece, da igual dónde esté, en la cárcel haciendo lo mismo, ahora ya, con su amigo. Cree saber, ¿pero realmente sabe?

Los más capaces, los más adecuados, los más conformados, los más vivientes de la realidad, porque ellos se quedarán con las cosas como son, y no las tergiversarán, doblarán, llevarán a sus ascuas. Los más capaces son los que mejor aceptan la realidad tal y como es, asumiéndola, recibiéndola. No jugarán por tanto con ella. Un realismo que, evidentemente, hoy leemos de otro modo, no tan, tan claro. Pero mantenemos, sin embargo, un discurso especialmente condescendiente con la "objetividad" de las cosas, donde no entraré. Solo subrayo que aquí lo que se dice es esto. Que a los más capaces, que serán sin duda los más sabios, lo que les importa es la realidad y no tanto un sí mismos integrador e integrado, clarificador y totalizante. Por mucho que Sócrates haya procurado la ruptura de la realidad asumida por Critón, Critón no cede. 

Qué queda entonces. La pregunta. A qué se dirige la pregunta. A la atención. Dónde se la juega quien vive. En aquello que atiende, porque lo que se atiende es lo que se recibe y se hace propio. 

Lo dejo aquí. Con este párrafo la filosofía, la vida puede estar ocupada un buen rato. No se necesita mucho más. Si acaso, ¿qué nos ayuda a mirar en una dirección u otra? ¿Cómo atender a "los más capaces", es decir, qué sabiduría tenemos ya, previa, que lo permita, si es que hay alguna?



viernes, 22 de octubre de 2021

CRITÓN. Día 06 (Platón, 44b - 44c)

Los paralelos son enormes. Las imágenes que se utilizan y que recorren la historia del pensamiento y la escritura son enormes. A poco que se haya leído se encontrarán. Para lo cual conviene saber cuáles son antes, cuáles después y qué tipo de relación hay entre unos y otros. Es una cuestión interesante, que a muchos ha ocupado: el estudio de los viajes de las imágenes en las culturas y la permeabilidad de unas a otras, y cómo se reciben y se integran redibujándolas y dándoles nuevos sentidos que las transformas. Fondos y formas. Materias y formas. Materia y memoria. 

Sócrates, recuerdo, está en la cárcel viviendo los días antes de su muerte, que llegará el día después de que arribe en el Pireo el barco que llega de Delos. Este reloj curioso marcará cronológicamente la hora o el momento. Sin embargo, aunque Critón piensa que esto es inmediato, Sócrates lo detiene porque ha tenido un sueño que le da un día más de tiempo, si acaso vida. Pero aquí se trata de confiar en un sueño y dejar de notar, como Critón, la urgencia de la muerte anticipando el supuesto dolor que causa. Un día más de margen. 

Aunque el sueño esté claro, porque para Critón lo está, da igual. Y Critón le expone a Sócrates un nuevo plan, una burla hacia el destino, un nuevo destino más fuerte que el destino mismo, una posibilidad que, quizá, el maestro no ha contemplado o no quiere contemplar, o que piensa que no tiene porque carece de los recursos suficientes, de la fuerza para llevarla a cabo. Por supuesto, en este momento entra la amistad de sus cercanos, dispuestos a darlo todo y perderlo todo con tal de que Sócrates continúe su vida y acción, sin problema alguno. Critón desea y quiere esto. No es el único, como bien sabemos. Y lo dice sublimemente, con un amor enorme. El valor de esta exposición deberíamos leerlo en esa consideración, no tanto en el plan. Sino de dónde surge el plan. 

Demasiado claro, según parece. Pero, querido Sócrates, todavía en este momento hazme caso y sálvate. Para mí, si tú mueres, no será una sola desgracia, sino que, aparte de verme privado de un amigo como jamás encontraré otro, muchos que no nos conocen bien a ti y a mí creerán que, habiendo podido yo salvarte, si hubiera querido gastar dinero, te he abandonado. Y, en verdad, ¿hay reputación más vergonzosa que la de parecer que se tiene en más el dinero que a los amigos? Porque la mayoría no llegará a convencerse de que tú mismo no quisiste salir de aquí, aunque nosotros nos esforzábamos en ello. 

λίαν γεὡς ἔοικενἀλλ᾽ δαιμόνιε Σώκρατεςἔτι καὶ νῦν ἐμοὶ πιθοῦ καὶ σώθητιὡς ἐμοίἐὰν σὺ ἀποθάνῃςοὐ μία συμφορά ἐστινἀλλὰ χωρὶς μὲν τοῦ ἐστερῆσθαι τοιούτου ἐπιτηδείου οἷον ἐγὼ οὐδένα μή ποτε εὑρήσωἔτι δὲ καὶ πολλοῖς δόξωοἳ ἐμὲ καὶ σὲ μὴ σαφῶς ἴσασινὡς οἷός τ᾽ ὤν σε σῴζειν εἰ ἤθελον ἀναλίσκειν χρήματαἀμελῆσαικαίτοι τίς ἂν αἰσχίων εἴη ταύτης δόξα  δοκεῖν χρήματα περὶ πλείονος ποιεῖσθαι  φίλουςοὐ γὰρ πείσονται οἱ πολλοὶ ὡς σὺ αὐτὸς οὐκ ἠθέλησας ἀπιέναι ἐνθένδε ἡμῶν προθυμουμένων.

En cinco partes. Lo primero, el corte con todo lo anterior. El mensajero con mensaje no se entera del mensaje que ha recibido y corta con él, por incomprensión o falta de significación o por la fuerza totalitaria de los hechos en los que ha creído, es decir, por la brutalidad de la facticidad, por la exagerada fuerza de los hechos inmediatos, sin distancia alguna con ellos. 

Lo segundo, el elogio de Sócrates, en unas palabras vinculantes, penetrantes. Amigo y amigo comparten, más allá de la larga consideración de la relación como magisterio y ministerio, una única vida que los implica. Lo que Sócrates haga arrastrará consigo a Critón. Lo que Critón haga arrastrará igualmente a Sócrates. Dicho de otro modo, la muerte de Sócrates será la muerte de Critón, no una mera anticipación y aviso o mensaje para sí de su propia muerte y destino. Comparten vida, no tan separados como habitualmente se dice. Si uno muere, otro también. Y no vale aquello de que la vida sigue adelante, sin más. Critón dice que es un "amigo como ningún otro" y lo cierto es que "no encontrará otro igual jamás". Absolutamente de acuerdo. 

En tercer lugar, el añadido que hace de su propia vida social. Critón, ante la muerte, sigue mirando de reojo a los demás y su opinión. ¿Tan pobre ha sido la relación con Sócrates, tan escasa la vinculación, que lo que ha hecho pensar el maestro al discípulo ha sido algo así como que ante la muerte hay que tener presente a los demás y lo que los demás pensarán? ¿Ese es el criterio de la buena elección? No es un mirar de reojo inevitable, sino que su atención está centrada, no en lo que ocurra o deje de ocurrir, es decir, en la vida misma, sino en cómo los demás puedan interpretar (malamente, además, y lo sabe) lo que está pasando. O es esto, o Critón quiere presionar y es un argumento de chantaje. Los muchos, esa mayoría informe, ¡ay los muchos! Esa opinión general ligada a lo inmediato sin interrogantes y dictatorial. 

En último lugar, aunque quedan infinidad de temas interesantes, el contraste de voluntades entre Sócrates y los amigos. Ese querer que, en libertad, manifiesta que la realidad podría ser de muchas formas, según quién decide. Y que vemos como una fuerza que simplemente dirige la historia. Pero, dado el contexto, surge una gran pregunta y problema. ¿Alguien filtra la realidad para que no ocurra cualquier cosa, de cualquier manera y tenga algún tipo de sentido?



jueves, 21 de octubre de 2021

CRITÓN. Día 05. (Platón, 43d - 44b)

Sócrates tiene información "privilegiada". Es la ley propia de uno mismo. Como si los de fuera, que deberían estar pendientes y atentos, vieran menos que él. Por lo que sea. O como si se fiara más de sí mismo que cualquier otro que dice haber visto u oído cualquier cosa. Hasta el extremo de que un sueño, de que su propio universo onírico, fuera más real que lo que se toma comúnmente por realidad. Hasta este punto incluso. Algo que redunda, dicho sea de paso, en la consideración de Sócrates como un loco, en grado tal que agradece a Critón que no lo haya despertado, porque así ha podido comprenderlo. Si le hubiera despertado, no habría recibido este sueño. 

No me meteré con la cuestión onírica como revelación de destinos en la antigüedad y en la actualidad. Los soñadores son, en nuestro lenguaje, y esto sí conviene apuntarlo, muy diferentes de los soñadores del mundo antiguo, de los conocedores a través de sueños del mundo antiguo. La cuestión es que hoy, en el mejor de los casos, vemos el sueño como una liberación libre de ataduras sociales y de limitaciones de lo inmediato. Entonces, invitamos a la gente a soñar y soñar cosas, porque es una forma de despertar. En el mundo antiguo, sin embargo, se veía más al revés. Como una visita inesperada e incómoda, de una realidad igualmente inesperada e incómoda, con algo que decir y a lo que dar o no credibilidad. 

Sobre el sueño de Sócrates, con esta mujer bella de vestidos blancos, que se acerca, le llama y le dice que al tercer día llegará a "la fértil Ptia" no hay mucho más que decir. Salvo por la apropiación socrática, nuevamente, de un verso homérico. O platónica. Sea como fuere, el contraste es claro. Mientras lo inmediato accesible es el Critón y su mensaje, Sócrates elige lo otro. ¿Quién se va a quedar con Critón pudiendo elegir a la mujer bella? Si acaso, Critón mismo. Por supuesto. ¿Huida de la realidad o Sócrates, en la pluma de Platón, está ya fuera del mundo? No es el único relato de la antigüedad -ni de la modernidad o actualidad- en la misma dirección. Algo queda roto en el mundo. O hay una invasión ya de una realidad mayor que la inmediatez prohíbe. 

Critón se limita a subrayar que lo que cuenta el maestro es extraño. ¡Qué prudente! El tono es poco menos que de impasibilidad. Ahora es Critón el que no percibe lo que está ocurriendo, ni comprende. Él, que venía tan seguro de lo que iba a pasar, ahora está descolocado. No porque haya soñado, sino porque haya contado Sócrates su "onirismo". 

ἄτοπον τὸ ἐνύπνιον , ὦ Σώκρατες .

Lo que dice es "sin lugar". ¡Qué sueño tan "sin lugar"! Algo así como que no corresponde a nuestro lugar, no es propio de nuestro mundo, de la situación en la que estamos. Por eso, extraño, lejano, distante. Y dan ganas de preguntar a Sócrates dónde vive, si en el sueño o en lo real-inmediato. Porque no estamos jugando, en medio de proyectos maravillosos, sino ante la muerte misma, ante el final de su vida, de su acción, de sus preguntas, de su sabiduría. Lo cual muestra la gravedad del asunto sobradamente y que no tratamos los sueños en la inopia, en la invisibilidad de lo real. Queda por delante un acontecimiento insalvable e inmediato. 

Podríamos hablar mucho qué supone un día más en la tardanza del destino Socrático. Y la diferencia entre esto que se llama destino, como una imposición desde fuera, al deber, que proviene de la persona, de su libertad y por su acción. 

Critón, el realista amigo, sin entrar en más detalles se remanga y, ahora sí, revela a qué ha venido tan pronto, tan oscuramente y por qué ha entrado tan fácilmente en la prisión en la que Sócrates se juega la vida. Sin dilación, lo expone: 

Demasiado claro, según parece. Pero, querido Sócrates, todavía en este momento hazme caso y sálvate. 

λίαν γε, ὡς ἔοικεν. ἀλλ᾽, ὦ δαιμόνιε Σώκρατες, ἔτι καὶ νῦν ἐμοὶ πιθοῦ καὶ σώθητι: 

Después de hacer casi una confesión de fe en las palabras del maestro, cuya verdad es más una liberación, que una evidencia, y para demostrar que no quiere tomársela en serio, lo que viene a decir Critón es, en verdad, lo que está dispuesto a hacer. "¡Sálvate!" O, mejor dicho, deja que yo sea tu salvador. Critón ha venido a salvar a Sócrates de su muerte. Nada más y nada menos que de su muerte. Y cree que podrá burlarla a ella ahora mismo y a su destino. ¡Tal es su poder, que será el poder del dinero! 

Punto. 



miércoles, 20 de octubre de 2021

CRITÓN. Día 04. (Platón, 43d - 43d)

Los dos saben dónde están y por qué están donde están. Los dos se han metido allí. Uno por condena y otro por amistad, o los dos por algún tipo de condena y amistad. El espacio está. Lo que no queda igualmente claro es el tiempo, ni en referencia a qué se vive ese tiempo, es decir, la vida y cómo aparece ésta. Aquí se pueden tornar incluso las cosas. No poca cosa. Hasta el punto de intercambiarse uno por otro y ser Critón quien se esclavice en la caverna y Sócrates quien salga de ella, o vuelva a ella, mejor dicho, para ver si puede sacar a alguien de allí, a su amigo primero y, a través de su amistad, a tantos otros hasta nuestros días. 

No ha llegado. Pero llegará. Y después de explicar muchas cosas, se dice lo que se debe decir: 

Será necesario, Sócrates, que mañana acabes tu vida. 

καὶ ἀνάγκη δὴ εἰς αὔριον ἔσται, ὦ Σώκρατες, τὸν βίον σε τελευτᾶν. 

Tal cual. Un "debes" que es "destino". 

Lo paradójico, lo más paradójico de esta situación, será que Sócrates, a diferencia del común de los mortales, sabe su tiempo de "acabar la vida", de "finalizar la vida", de "hacer final de su vida". Esto sí es extraño. Fuera de lo común. 

Recibida la noticia, sin embargo, responde a ella con un extraño humor. Conviene re-imaginar lo rarísimo que está siendo el diálogo. Porque ahora responde de un modo oscuro. 

Pues, ¡buena suerte!, Critón. Sea así, si así es agradable a los dioses. Sin embargo, no creo que el barco esté aquí hoy.

ἀλλ᾽ Κρίτωντύχῃ ἀγαθῇεἰ ταύτῃ τοῖς θεοῖς φίλονταύτῃ ἔστωοὐ μέντοι οἶμαι ἥξειν αὐτὸ τήμερον.

Lo dejamos aquí. Porque conviene pensar este momento bien y en qué palabras se expresa. ¿Fortuna? ¿Amada? ¿Amigable? ¿A los dioses? ¿Así sea? Es muy curioso que, con todo lo que supone, aquí Sócrates no aparezca, ni sueñe siquiera con estar encadenado. Se da ya en él una libertad incluso respecto a lo que ocurre que no es del todo comprensible. 

Ahora bien, el amigo Critón tiene una finura de lo más elegante.  



martes, 19 de octubre de 2021

CRITÓN. Día 03. (43c - 43d)

Dos personas que hablan siempre dicen cosas diferentes, aunque digan lo mismo. Pero diciendo cosas diferentes, aun en ese caso, no tienen por qué ser contradictorias. Pueden decir cosas diferentes de diferentes cosas o decir cosas complementarias de la misma realidad. Cuando lo pensamos, de algún modo solo lo segundo es posible. Para cada persona no existe una realidad dada a él en exclusiva, ni siquiera se ve a sí mismo fuera de la realidad. Luego cuando habla, habla siempre de lo mismo que otros. Creer que todo lo que se dice diferente es contradictorio es poco menos que una estupidez, que en muchos casos solo proviene de una razón estrechísima o escasa de nutrientes fundamentales. Es más, alguien puede, a medida que profundiza en el conocimiento, saber mucho muchísimo de una parte de realidad minúscula y desconocer mundos enteros. Algo así pasa en nuestro tiempo con el conocimiento y su hondura, que rompe los objetos que tiene delante con frecuencia para ensimismarse en ellos hasta puntos insospechados. El conocimiento, salvo para los ridículamente dogmáticos, es una llamada más, de las muchas que hay repetidas en la historia y por diversos caminos, a preguntar y descubrir al otro. 

Critón aguanta el tirón. No se contraría demasiado por la forma de vida de Sócrates, por su estar reposado y sereno, quizá indiferente. Una actitud que será explotada de mil maneras después intentando ahondar en las raíces de semejante pose, entre la indiferencia y la imperturbabilidad. Se puede contemplar como una plena encarnación y reducción a una existencia que acepta, sin más, lo mundano, casi igual que su contrario, que sería una profunda evasión de la realidad. Me pregunto qué preguntaría un "sabio" hoy, según su saber, si encontrara semejante escena fuera de un libro, ante él. ¿No concordaría con la descordura, desmesura, insensatez o locura? ¿Infantilismo ignorante o quijotesca distorsión? ¿Se entera Critón antes de lo que supone la muerte que el mismo Sócrates ante ella? ¿Quién dice y asegura que Critón no morirá de otro modo antes? ¿Alguien?

Lo que trae Critón tan pronto, lo que le ha dejado sin dormir y le ha acelerado antes de que saliera el sol es la noticia de la inmediatez del momento. Después de unas semanas en la prisión, en la que han podido continuar diálogos, a la que incluso pueden haberse acostumbrado, llega el tiempo, llega la hora, llega el destino fijado por el tribunal y el cumplimiento de la condena se aproxima. Esto es lo que tanto inquieta a Critón: la inmediatez. 

Hablando sin decir, vagueando desde sus propios sentimientos, lo cual no puede normalizar ningún lector de mis siglos, porque resulta inaudito, Critón muestra su contraste con respeto a Sócrates, creyendo que sabe más que él y que trae una noticia de la que no ha tenido noticia. Critón justifica así su "vivir" por lo sabido. 

ἀγγελίαν Σώκρατεςφέρων χαλεπήνοὐ σοίὡς ἐμοὶ φαίνεταιἀλλ᾽ ἐμοὶ καὶ τοῖς σοῖς ἐπιτηδείοις πᾶσιν καὶ χαλεπὴν καὶ βαρεῖανἣν ἐγώὡς ἐμοὶ δοκῶἐν τοῖς βαρύτατ᾽ ἂν ἐνέγκαιμι.

Un mensajero con una noticia para Sócrates, aunque parezca que no sea para él. Calificada por lo que provoca en quien la recibe y porta. ¿Las noticias duelen, como duelen las bofetadas? Parece que sí. Que las palabras encerradas en ellas, de las que vivimos, llegan más allá de dónde pueden llegar otras afecciones y pasividades. Recibida, se clava. Duele por lo que dice sobre la persona a la que se ama, con la que hay amistad. Un padecer con su misma aparición. Y que se lleva, efectivamente, y se porta desde dentro, interiormente. Es barbarie y destruye, si se me permite jugar un poco con las palabras. 

No se habla, a decir verdad, de amistad. O de una "filía". Se dice de otro modo, emparentado con capacidades, con cercanías, con lo que queda por desarrollar unidos. Algo así como, y lo digo en mi ignorancia, una cierta disposición de reconocimiento y riqueza vital por lo recibido del otro, del querido. 

Los paralelos en la expresión de Critón son evidentes y están trabajados. Del "para ti" al "para mí y nosotros". Dolor y agobio insoportables. Dolor como dolor. Agobio como opresión, como molestia, como herida tremenda. 

Y Sócrates, queriendo saber la noticia, que tanto mal causa a su amigo Critón, pregunta, porque lo que sabe hacer mejor que nadie es preguntar y examinar. Y aprovecho para decir que todas las intervenciones hasta ahora tienen preguntas, salvo explícitas, salvo la aportación irónica y la del asombro por la permisividad del guardián: 

τίνα ταύτην; ἢ τὸ πλοῖον ἀφῖκται ἐκ Δήλου, οὗ δεῖ ἀφικομένου τεθνάναι με;

¿Cuál es la noticia? ¿Acaso ha llegado ya desde Delos el barco a cuya llegada debo yo morir?

Lo hace llamativamente sin ambages, ni rodeos. Directamente, sabiendo por tanto lo que sucederá. Y otra vez un "debe", una "necesidad", una "obligación" por cumplir. Que no sucederá, sin más, sin él. Una necesidad y un deber que le necesita. Por curioso que sea. Es así. Y el diálogo lo mostrará de un modo u otro. Un deber sometido a la libertad de Sócrates en su cárcel y a la libertad de sus amigos, aunque no se hable de ella de ningún modo, pero presente continuamente, reclamando continuamente, exigiendo una decisión y el compromiso con la decisión con la voluntad y en la acción.