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sábado, 11 de septiembre de 2021

Resistir a la violencia

(1) Resistir a la violencia. Algo personal. El mundo tiene, de suyo, tanta violencia y se impone con tanto poder, que cuesta no querer parecerse en eso a "la naturaleza". Por mucho que hablemos de campos de flores y organizadas abejas como si no existieran volcanes y lobos feroces. El único modo de resistir a la violencia es ser pacífico, sin abstenerse. 

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(2) Voy a poner un examen sorpresa a mis alumnos la próxima semana. No lo saben. No tendría gracia que lo supieran. Quiero que mis clases se parezcan más a la vida cotidiana.  

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(3) Tendría que releer mejor algunos libros. Hasta el punto de que fueran primeras lecturas. Es el único modo de aprender de verdad. Lo otro será morir en mi recuerdo, momificarme. 

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(4) La fraternidad es don. No seremos capaces fácilmente de reconocernos, pero mira que nos parecemos. Las descripciones del egoísmo que se utilizan comúnmente resultan insuficientes. Hablan de enriquecerse, cuando es mermarse, insignificarse, indignificarse, inhumanizarse, insemejarse. ¿No tendrá mucho sentido eso del "pecado original"? Luego están todos los relatos que se hacen, que no ayudan en absoluto, que no son mediación hacia la fraternidad. La Eucaristía, como tal, es resistencia. Debería serlo y mostrarlo: comunión. 

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(5) Piden que Dios se manifieste "objetivamente". Miro a mi alrededor. Continuamente veo personas mostrándose como personas, con rostro, de carne y hueso, singulares y únicas. Y no veo que eso del "mostrarse objetivo" sea la clave para reconocer al otro. Más bien está en el trabajo de la aceptación personal, en el trabajo sobre la propia subjetividad y sensibilidad que en la exigencia a la realidad para que diga claramente lo que es. De hecho, aquí nadie recibe claramente nada. Ni un color, siquiera. Ni una nota musical, tampoco. Requiere disposición, actitud. Un cierto salto y conversión, un cierto abandono de lo viejo para ver lo nuevo, que tampoco es tan nuevo, aunque lo parezca. 



viernes, 10 de septiembre de 2021

Me ha hecho mucha ilusión

(1) Me ha hecho mucha ilusión descubrir que un pensador al que admiro resultaba incapaz de pensar sin escribir. O eso dicen. No sé si creerlo del todo. Por la admiración más que nada. A mí me pasa con el dialogar. Se multiplica lo pensado con la alteridad. Sobre todo si es exigente, tiene buenas preguntas y conoce la materia. Enseñando se refuerzan cosas, pero no se aprende igual. Escuchar, después de leer y leer con el mismo tono, cambia los acentos de las cosas. Al menos a mi parecer. Por eso soy amigo de conversaciones intensas. 

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(2) Dos amigos me han escrito casi para decirme la misma cosa. Noticia alegre. Tengo personas cercas que, aunque no se merezcan nada de lo que les pasa, porque nadie se merece cosas así, reconozco que le han puesto empeño y han sabido perseverar en las dificultades. No sé si alguna vez habéis pensado de dónde vienen las palabras aporía o nación, aunque se usen tanto. Pues algunas personas de cuna dura, fría y pobre han superado enormes dificultades para llegar donde están, sin que nadie les regale nada. Ojalá -lo de siempre- no olviden el bien que han recibido, que en nada puede compensar el mal que quisieron hacerles. 

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(3) No tengo en casa ningún libro "físico" de Zubiri. De los "tochos", de la colección Zubiri. De los de Alianza, los típicos poco cromáticos y de idéntica tipografía. Y eso que fue uno de los primeros libros que leí en la Facultad cuando era joven. Como no había recursos suficientes, funcionaban las fotocopias de páginas interesantes. Me fascinó la inteligencia sentiente en su momento y las palabras raras que se inventaba el compañero. Me he propuesto saldar las deudas de las fotocopias. Algunos volúmenes creo que son imprescindibles. De las páginas sobre la "volición" tengo fotocopias mentales. En general, es muy esquematizable, muy ordenado y sistemático. Me pregunto si no quería saberlo todo realmente, olvidándose un poco de sí mismo. Quizá su filosofía es terapéutica por eso. 

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(4) Todas las respuestas no se pueden preparar, pero algunas preguntas sabes de sobra que caerán. Así que es de tontos no adelantarse, gestarlas bien y salir airosos adelante con una buena carga argumental. Lo cual me lleva a considerar que, una vez hecho todo ese trabajo, ¿para qué esperar a la pregunta siquiera y no lanzarlo sin más? Creo que sería honesto no dejar en ridículo a quien quiere dejar en ridículo haciendo este tipo de preguntas y anticiparse a ella, para que no quede mal. Ahora bien, el que no es honesto, aunque te hayas preparado la pregunta deshonesta que sabes que te hará para intentar cazarte, mientras habla está pensando otra cosa. Así que lo más prudente siempre será esperar y darle la oportunidad de no hacer nada, sin más. 

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(5) La razón pone una mesura y un equilibro en las cosas que, sin ella, el mundo estaría perdido. No se podrá comprobar, pero las leyes necesarias que rigen el universo, por si alguien no lo ha pensado alguna vez, tienen a destruirlo, no a conservarlo. Lo que pasa es que no tenemos tanto tiempo como para comprobarlo y, desde el buenismo, pareciera que debiéramos obediencia suprema a no sé cuántas cosas, todas a la vez. 







jueves, 9 de septiembre de 2021

¿Habré conseguido mis objetivos?

(1) Como no escribo el día que publico, todo se vuelve más prudente. Y se puede escribir con interrogación fácilmente. Estoy delante de la agenda -de papel- con la carga de la próxima semana y resulta doloroso verlo. Es como escribir: "Te quedas sin vida estos días." Un poco lo mismo que mis alumnos cuando llegan exámenes. Pero me temo que no cambiará mucho para la siguiente. Es decir, aquí no hay final una vez ha comenzado la cámara a rodar. En el libro de la Vida, Dios guarda todo. Incluso los propósitos que me hago y que no cumpliré. Así de desastroso es esto, así de comprometido es aliarse con el Bien. A estas alturas de semana no sé cómo llevaré el tener libros nuevos y no haberlos leído. ¿Los habré marcado ya con el exlibris?

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(2) Una persona sonriente que se ha quedado cabizbaja es lo más parecido a un muerto viviente. Hoy me he cruzado la mirada con un rostro desesperanzado que me ha helado. Es una experiencia real. Me ha dolido. 

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(3) La cosa no va de buenas. ¿Habéis estado alguna vez en una conversación, habéis dicho algo y, habiendo sido perfectamente escuchado, la otra persona coge y hace como si nada hubieras dicho? Semejante dureza de corazón está diseñada para robar palabras y hacerse poseedor del único discurso válido y eficaz. Así que, con las mismas, he insistido educadamente en el siguiente turno de palabra: "Como te he dicho antes, de lo que se trata es de..." Pero como ella ha insistido nuevamente en su estrategia, he creído conveniente permanecer en la mía. Y hemos repetido unas tres veces lo mismo, casi con idénticas palabras en mi caso. ¡Qué bello es vivir!

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(4) Del evangelio del buen samaritano, donde no se dice que sea bueno por ningún sitio, sino compasivo o algo similar para nuestra lengua, nadie repara en que es una interrupción a su programa y proyecto de vida. Lo suficientemente importante como para "dejarlo todo" y "seguir la interrupción". Nótese el paralelo con los textos vocacionales. El caso es que, el marco en el que está, que es de una riqueza incomparable y una densidad incalculable, todo aquello de lo que están tratando es de la eternidad, la vida eterna. Eternidad y vida eterna, evidentemente, no son lo mismo ni se parecen. Lo único que interesa, y nos podemos volver unamunianamente tercos en esto, es la vida eterna. El milagro es ese precisamente, que la eternidad sea vida y, ojo al asunto, se encarne.

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(5) Algunas filosofías materialistas intentan ganar sus luchas por medio de ideas. Siempre he pensado que Marx era idealista como el que más. Por no hablar de su maestro. Tan idealista que se fuga del mundo que quiere arreglar. Tan idealista, tan idealista que sus análisis terminan en lo que no hay, empujado por el mero deseo de que lo haya, sin ninguna razón para que lo haya y, por lo tanto, no dudando ni un minuto en echar mano del enfrentamiento y la violencia porque son "necesarios". El "necesario" del Evangelio es que Jesús haga suyo el sacrificio de sí mismo, casi hasta quererlo. El "necesario" del marxismo es la violencia sobre el otro, el sacrificio del otro. No tiene más recorrido. Tan idealista, tan insoportablemente idealista que él, sin ser proletario, tiene conciencia de tal, pese a escribir que sólo los que pertenecen a una clase pueden tener conciencia de clase. Y, con todo, la aportación de Marx creo que es imprescindible leerla, dialogarla y estudiarla bien. Vaya por delante eso, para ingenuos que además desean ser doblemente ignorantes.   





miércoles, 8 de septiembre de 2021

Siempre variedad, muchos temas para un día

(1) Los días van cargados ya, en todos los sentidos. Más la gestión general de tiempos, entregas y reservas que hay que hacer. De aquí al final queda trecho, lo cual no es nada más que una consideración que vaya usted a saber en qué queda con tantos líos. La evidencia es que si no es por esto, será por lo otro. Esto va de momentos únicos. Y cada momento reclama la máxima atención y el mayor compromiso. No puedo decir más. 

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(2) Le he dicho a muy poca gente que estoy estudiando los Sapienciales como nunca en la vida. Son unos vetustos y distantes escritos que se guardan en la Escritura con extraordinario disimulo. Me temo que muchos ni siquiera los conocen, aunque repitamos muchas de sus frases o similares. Son auténticas joyas, que no sé qué hacen ahí llenas de polvo. Además, acercarse a ellos está suponiendo para mí la más sincera admiración por muchos traductores. Se ha reeditado una Biblia recientemente que estoy por comprar como elogio y gratitud, sin más. A parte de que está cuidada su edición y la traducción me agrada. El inicio mismo del libro de Proverbios es enmarcable. Conocemos dos frases. No se ha meditado lo anterior todo lo suficiente. El primer salmo, para dedicarle tiempo. Qohelet empieza sin dilación, como con prisa. Sabiduría es para más adelante. Y algo de Ben Sirá tiene mucho que ver conmigo en este tiempo. Por ejemplo: "Mantente en compañía de los ancianos, adhiérete a su sabiduría. Procura escuchar cualquier explicación de lo divino, que no se te escapen los proverbios inteligentes." Con todo, cada día cuando lo estudio, os lo creáis o no, resuena en mí la voz del profesor que me abrió la inteligencia a estos Libros. Creo que leo aún en su tono. 

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(3) Hay cosas que quitan el sueño y otras que dejan sin dormir. A ver si me explico. Físicamente, mentalmente, espiritualmente no tienen nada que ver. 

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(4) Le hice una consulta a un experto hoy por la mañana -que no es hoy, claro, porque esta entrada está programada- al que admiro profundamente. Twitter es maravilloso. Hace posibles cosas rarísimas, como que la gente hable. Estoy a la espera. Aunque a lo mejor cuando se publique esto mi duda está resulta. No tengo acceso al texto original y no sé si es un error de traducción o directamente es que el autor está equivocado con su apreciación. Para que sea verdad lo que dice hace falta, como mínimo, una negación en algo. A la espera. Y espero no equivocarme, porque si no rebajará mi estima por ese filósofo que tanto admiro. Sería doloroso. 

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(5) Si todo ha ido bien, el lunes he publicado un artículo muy esperanzador sobre la polarización desde (no "en") las redes sociales. Mi tesis es la siguiente: las redes sociales son estructuras que no responden por sí mismas a nada, solo generan condicionantes en un espacio, pero no configuran las relaciones; es más, las posibilitan. Lo cual quiere decir que el fenómeno de la polarización no es digital, ni mucho menos. Responde a un proyecto que le antecede, y mucho, en el tiempo. Ahora bien. No estaríamos hablar de polarización, y siento decirlo así de crudamente, si no nos dejásemos polarizar como sociedad, es decir, si no entrásemos en la "guerra cultural" que tanto se proclama y fuéramos consecuentes en todo con un poco más de vida cotidiana y desgaste por el prójimo por delante. La ociosidad que tanto mal está haciendo, porque genera pereza y distracción social como hábitat en el que muchas personas están creciendo, lleva a "matar moscas con el rabo". La esperanza está en que siempre es posible revertir la situación y apearse de lo radical. No dejarse polarizar, como mandamiento. O lo que es lo mismo, "no matarás", sin más. 




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martes, 7 de septiembre de 2021

Decir la verdad y punto

(1) Qué difícil es conocer lo que una persona piensa de verdad y dar la oportunidad para que se exprese sin miedo. Muy complicado. Tengo la sensación de que hablamos continuamente, incluso en lugares importantes donde esto debería estar superado, con reservar, guardando cosas para dentro que son fundamentales en todos los sentidos, deshumanizando nuestros ámbitos de vida cotidiana. No hablo de la dinámica en la que entran, sin querer probablemente, hasta muchas parejas y familias, sino de espacios de trabajo en los que hay que tomar decisiones. Sin embargo, todo eso que se queda sin aparecer actúa en la problemática con mucha más presencia, en ocasiones, que lo que se hace explícito. 

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(2) El diálogo "Gorgias" de Platón. Un buen libro para comenzar el curso. De los que ofrece perspectiva sobre lo que, sin lugar a dudas, sucederá. No se habla de paciencia, pero se la supone. 

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(3) La "sordera" es recurrente. No escapamos de la sordera en la vida común jamás. Sobre todo porque el ruido que hacemos nosotros con nosotros mismos inunda la experiencia de la vida. No es incapacidad, por tanto, como saturación en muchas ocasiones. Recuerdo pasar una temporada larga en un pueblo, cuando era joven, y cómo al volver a la ciudad era realmente escandaloso el ambiente que había en todos los sentidos, desde la cantidad de gente que hay hablando a la vez, que a la fuerza gritan, a los coches, músicas varias, anuncios... No sé si es contaminación acústica. Yo diría "secuestro del silencio". 

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(4) Una causa es una causa. Expresa, más que un antecedente, la relación de un fenómeno con otra parte de la realidad, que puede coexistir o haber desaparecido. Pero, en el mejor de los casos, abre las puertas a muchas más consideraciones que las que se mencionan habitualmente. Los esquemas reducidos de causas, por ejemplo, para explicar guerras o conflictos son auténticas aberraciones, que van calando. Creo que no hay intelectual serio que no lo sepa. A mí me sirve para discriminar y discernir a quién leer, a quién considerar. Por no hablar de lo que no son causas en forma de hechos o realidades sino tensiones de la realidad hacia adelante impulsados por el tiempo. Sobre el tiempo, dicho sea de paso, mejor casi no tomar como criterio de análisis de casi ningún intelectual de periódico. Lo que se comunica es extraordinariamente pobre. 

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(5) Cuando falta tiempo, en seguida hay novedades. Se programa el exceso de trabajo y aparece lo que no entraba en lo posible. A mí me pasa desde siempre con los apegos. Que se hacen más fuertes en tiempos saturados. Me sirve, al menos, para leer mejor dónde está pegada realmente mi vida. No siempre se pueden poner, dicho sea de paso, como prioridades. En el papel suena bien, pero los papeles suelen conducir a callejones imposibles. Por cierto, que valoro mucho, cada vez más, a los grandes poetas que siempre están trabajando sus poemas, buscando y encontrando palabras, profundizando en la experiencia hasta alejarse crudamente de las máscaras del lenguaje ordinario. Y, después de un trabajo, siempre incompleto, lo dan por cerrado. Es como la vida misma. No se puede perfeccionar y pulir todo hasta el extremo. Y quien más conoce los detalles, más lo sabe. Tienen que darlos a conocer y caminar hacia lo siguiente. ¡Felicidades!



lunes, 6 de septiembre de 2021

De los simples y los complejos

(1) Una persona, cuyo nombre no diré porque es reconocidísimo y admiradísimo, asiste a una mesa redonda para hablar de su campo del saber científico y cómo está en diálogo con otros saberes. En las primeras intervenciones ya se ve que ha hecho grandes descubrimientos -que reconoce casualidades, incluso-, pero que no tiene ni idea de por qué hace lo que hace y mucho menos, en cuanto le sacas de lo suyo, dice algo con sentido de todo lo demás. Sin embargo, se permite hablar de lo que hacen otros. En lo suyo es un hombre de reconocido prestigio. Sin embargo, no cabe esperar mucho más. Los demás, también doctores en sus disciplinas, ponen caras de asombro. Se puede ver en el video. No diré cual. ¡Menuda sorpresa se están llevando! 

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(2) El alcance de las propias posiciones dependen, en gran medida, de las propias capacidades y del lugar por el que optemos. Pero, sobre todo, del método que empleemos. Somos capaces de ofrecernos métodos propios y herramientas que lleguen mucho más allá de lo inmediatamente dado en nuestras capacidades. En esto, la ciencia -que no es simplemente un método, aunque se repita- ha aportado mucho a la humanidad. Pensar lo contrario es realmente ridículo. Pero ocurre. En el mundo ocurre de todo y hay gente para todo. De lo que no se habla, y se debería, es la orientación que tiene y de dónde recibe ese impulso, y quién gestiona ese impulso para guiarlo. Hoy, dada la complejidad, en los grandes proyectos ya no se colabora entre uno o dos, sino que se apoya en una comunidad que muchas veces no tiene conciencia personal de las implicaciones de sus investigaciones. Participan, se hacen parte. Pero no asumen el reto de pensar igualmente el conjunto. 

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(3) Hay cristianos a los que les sigue sorprendiendo que les amen sus enemigos. ¡En el mundo ocurre de todo!

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(4) No sé si lo he dicho, pero lo digo. En mi afición por leer, gracias a una página web nutridísima de artículos y tesinas y tesis doctorales de todo tipo, sacio de vez en cuando mis ansias y busco muchas cosas. Pues me he encontrado una tesis doctoral con una bibliografía que casi me convierte en samurái. Me dolían los ojos y no exagero. Ni una palabra de todo lo demás. La tesis era original y muy interesante. Creo que pasó ampliamente de su propia bibliografía. 

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(5) Deberíamos volver a esa educación infantil que decía: "Señalar está feo. Es de mala educación." Ya sé que es difícil y que todas las personas de este país disfrutan de libertad de expresión y pueden decir (casi sin el casi) lo que quieran, les venga en gana y todo lo demás. Con una precaución: al menos de momento y, ya se sabe, no en todos los temas. ¡Cuidado! ¡No te vayas a pasar! A ver si te crees que estas cosas no tienen consecuencias.